
No sé porque nunca fuí “fan” de los gnocchi. Me parecían unas bolitas de masa mas bien sin gracia y aburridas. Sin embargo, en los últimos meses he venido ensayando varias recetas y descubriendo su sutil encanto.
Esta receta surgió gracias a que estaba buscando una versión de gnocchi sin harina de trigo, para mi próxima clase “SIN GLUTEN”. Pase una mañana tratando de salir con una receta o, por lo menos, con un aproximación, pero los gnocchi se me desintegraban en el agua y el ensayo resulto todo un fiasco. Al mediodía cuando el mal genio acosaba, estaba a punto de tirar la masa a la basura y tenía el almuerzo embolatado, alguien me dijo: por qué no le pone un poco de harina de trigo y así salvamos el almuerzo. Eureka. Solo unas cuantas cucharadas hicieron el milagro. Los gnocchi no se deshicieron y quedaron como almohaditas ligeras , esponjosas y con mucho sabor. Tuvimos almuerzo y surgió la idea de estos gnocchi de espinacas, ricotta y papa con un mínimo de harina de trigo.

