
La sal y el pescado han sido desde siempre compañeros inseparables. Tienen el mismo origen: el mar . La sal ha servido, por siglos, para conservar el pescado sobrante de una copiosa pesca o, como en este caso, para cocinar un suculento manjar en su propio jugo.
La tradición de asar en sal viene del Mediterráneo, llega al Caribe colombiano, donde habiendo sal y habiendo pescado encuentra condiciones para arraigarse en nuestro suelo . Hoy es usual encontrar en las celebraciones familiares, horneados y servidos en un buffet, pescados grandes, de más de 3 kilos, cubiertos con sal marina “gorda”, que se compra en costales a la orilla mar.

